No estoy hablando, por supuesto, de la reconversión seria de la izquierda hacia una posición fuerte de mercado, fundamentando siempre en las políticas sociales. Estoy hablando, por supuesto, en ese socialismo retrograda que comporte elementos comunes como: antiyaqui, antisemita, antiricos, anticapitalismo y el más importante antiagua.
Tiene razón,
Roche, al decirnos que el susto que nos dieron en esta ocasión es digno de no ignorar. De hecho, un análisis más profundo de los resultados muestras un electorado que pudo haberse visto
influenciado en mayor o menor grado por las manipulaciones de uno u otro lado, sin embargo, condiciones propias muestran patrones y tendencias a votar que marcarían un difícil escenario para una mayor cohesión social. Estos
vacíos sociales evidentemente son caldo de cultivo para la
aparición de grupos socialistas que en el discurso muy identificados con las causas de los más pobres, en la realidad no es más que una aprovechamiento del momento para el ascenso al poder.
Sin embargo, y aquí coincido fuertemente con Rodrigo.
Tenemos que hacer una lectura correcta y fortalecer nuestro papel activo en procura de mantener la libertad económica, pues la acción socialista está tocando a la puerta.
Lo peor de todo, y que no hay algo que disguste más a los socialista que alguien demuestre lo contrario. Chile, por ejemplo, ha sufrido todo tipo de ataque
frontal, simplemente por demostrar que el crecimiento económico, no sólo es necesario sino fundamental como base para el desarrollo social y que también es compatible con una política de superación de la pobreza.
Hoy, Costa Rica, le asentó otro golpe letal al socialismo. Ese que había argumentado que los acuerdos comerciales son imposiciones a espaldas del pueblo y que sólo era pedido por los ricos. Costa Rica, al aprobar el
TLC, demostró que un pueblo puede patrocinar un tratado y que su
beneficio es percibido por personas de toda clase social y económica.
Fue un golpe a la iniciativa bolivariana, que hasta el día de hoy, nadie tiene ni idea de que se trata, y que profesabase como la salvación para ese pueblo
latinoamericano que rechaza el capitalismo norteamericano.
Este
debilitamiento de los argumentos socialistas tocan la médula más dura de aquellos que viven y
parásitan en las espalda de nuestras pueblos y
olvidénse que van a quedarse quietos.
Nos esperan jornadas difíciles, pero como siempre nuestro amor a la democracia y la fuerza que la
institucionalidad, será armas suficientes para solventar estos ataques.
Saludos